|
Sentada en el
banco de la plaza estaba, ensimismada te pensaba,
algo distraída y deseosa.
De pronto te vi acercarte y era como si mi pensamiento
te encarnara, allí mismo, frente a la mirada curiosa de la gente que
pasaba.
Dudé de mi ojos un instante…pero poco a poco…
mis manos confirmaban tu llegada,
eras real, innegable, todo mi ser ante el tuyo reaccionaba, sonreí
apenas, sintiendo al mismo tiempo que mi corazón frenéticamente
dentro de mi danzaba.
Te acercaste dulcemente y como si leyeras mis deseos
sin mediar palabras me besabas,
¡que momento tan sublime y tan perfecto!.
Te miré a los ojos, como buscando en ellos mi mirada,
acaricié tu rostro suavemente, te besé de nuevo y tu con ternura me
aceptabas.
Quise detener el tiempo, que en mi reloj diligente avanzaba.
Eras de verdad y allí estabas, tan cerca, y tan mío
Como desde hace mucho lo deseaba.
Caminamos de la mano, dejando a un lado, a esos que indiscretamente
se volteaban y miraban, recelosos del amor, que por encima nos
miraban.
En ese instante, solo éramos tu y yo, nadie más,
eras mío y yo tuya, fundidos en uno, como antes.
Entre los dos no cabía ni un respiro, ni un ángel,
Te hablé de mi amor, mientras callabas,
quería que supieras que dentro de mí aferrado, todavía te alojabas.
Que aunque yo insistentemente quería extraerte,
tu tranquilamente y sin dudas te quedabas.
Y en ese intervalo de tiempo, tan corto, tan efímero y escaso
Me di cuenta que mi amor permanecía intacto, que esos esfuerzos
que hacía para arrancarte fueron infructuosos, ineficientes y vanos.
¡Hay amor inquieto y travieso!, que luchas por quedarte
a pesar de que el corazón quiera arrojarte.
¿Como luchar contra ti?, si aún luchando estoy perdida.
Me rindo, me venció tu firmeza, tu desvelo y tu fuerza.
Y al concederme mi amor momentos, que aunque son fugaces,
tú amor los conviertes en eternos, inmortales, perpetuos,
y con ellos te satisfaces, te llenas, te nutres.
Si con solo una mirada, unos besos y ese corto tiempo
que huye velozmente de cómo si nos odiara.
Con eso… tú vives…te reanimas y te consuelas.
Me alegras las facciones, iluminas mi sonrisa, me enamoras,
me atraes, como chiquilla me engañas, me circundas.
¿Dime amor qué hago con esto que dejaste nuevamente?
Si al verlo partir me entristece como siempre,
porque estoy convencida de lo que por mi él siente,
que anhela mi presencia, que me extraña en su vida, en su cuerpo y
en su cama,
¿cómo le digo lo que su corazón al mío, transfiere insistente?
¿cómo decirle que escucho, lo que me grita en silencio desde su
mente?
¿Cómo decirle, que si no te haz ido amor, es porque el no quiere?
Que disputas, batallas, insistes e incluso así, él quiere prescindir
de ti, porque cree, que al dejarte ir, podrá sobrevivir.
Que iluso ¿verdad? no sabe, no entiende, que si te deja ir,
tu en otra no vuelves.
Momentos efímeros prometes…
Momentos efímeros resguardo en mi mente...
Momentos donde te entregas intensamente
Momentos donde te vas, temeroso, velozmente…
Momentos efímeros, fugaces, fugitivos.
Esos momentos efímeros me das...y en este instante por ellos vivo…
|